Autor: Iene Savio de Apro
Roma, 11 de diciembre.– En noviembre 1978, el sacerdote Terence Cooke, de Nueva York, invitó a su arquidiócesis a su colega irlandés John Harvey. Le dijo que la situación era muy difícil y que necesitaban crear un sistema de apoyo espiritual para resolver el problema de los homosexuales. Harvey aceptó, y con la ayuda de otro sacerdote, Benedict Groeschel, se creó la primera sede de “Courage” en el Santuario de Madre Seton, en South Ferry (Estados Unidos).
El 7 de julio 1994, el cardenal colombiano López Trujillo se enteró de la labor de la organización y, en representación del Vaticano, dijo: “Este Consejo Pontificio para la Familia apoya la organización llamada `Courage`, fundada por el padre John Harvey, para ayudar a los homosexuales a vivir de acuerdo con las leyes de Dios y la enseñanzas de su Iglesia”.
Esa declaración daba el apoyo de la institución católica a una de las 17 asociaciones que ofrecen tratamiento psicológico con el fin de cambiar la orientación sexual de hombres homosexuales y mujeres lesbianas. Además de Courage, en 1976 nació Exodus; en 1980, la Desert Stream, y en 1992, la Narth, entre las otras.
Fue sólo el inicio. A partir de la creación de oficinas regionales, repartidas en los cinco continentes, nacieron sucursales en diversos países. En México, en Cuernavaca, Morelos, opera la sucursal para América Latina de Courage, mientras que otros grupos se activaron en las ciudades de México y Guadalajara.
Y aunque la mayoría de las organizaciones no tiene una aprobación oficial de la iglesia de Roma, a menudo gozan del apoyo de sacerdotes y fieles cristianos para combatir a la sociedad moderna –el feminismo, entre otros- y creen que la solución a una vida homosexual es acercarse a la religión. Sus miembros elaboran guías, escriben libros y se reúnen entre ellos.
Sin embargo, en un mundo globalizado, estos centros para homosexuales se han expandido en todo el mundo: Internet es su mejor arma para hacer públicas sus actividades, vender sus artículos y pedir donaciones. También reportar relatos de ex gays parece ser muy eficaz. Por ejemplo, Andrew Comiskey, fundador de Desert Stream, escribe en su página web:
“Hace 25 años comencé este proceso de transformación. Mi punto de partida fue ser un homosexual practicante (…) En mi cultura, uno puede abrazar fácilmente el mundo homosexual como un modo de encontrar el amor masculino. Esto es un mundo perverso e idólatra, que promete en vano llevarse el deseo profundo de amor de alguien”.
La mirada contraria de la Ciencia
La persecución de la homosexualidad ha cautivado a la humanidad desde tiempos antiguos. Sin embargo, el Manual de Diagnostico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM) suprimió en 1973 la homosexualidad como una enfermedad mental. Y el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo lo mismo.
En sus numerosos libros, el psicólogo californiano Joseph Nicolosi se ha referido al tema de la homosexualidad como enfermedad. Por ejemplo, en su libro Homosexualidad masculina: un nuevo enfoque, dice conocer la orientación del DSM y de la OMS, y afirma que la homosexualidad “es un problema de desarrollo humano” además de que “casi siempre es el resultado de relaciones familiares problemáticas, en particular entre padre e hijo”.
En 1992, Nicolosi fundó la Asociación Norteamericana para la Investigación y Terapias de la Homosexualidad (Narth, por sus siglas en inglés) que administra, junto con Linda, su esposa, y que tiene oficinas en Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia. Cuenta con 29 miembros en el comité científico y con miles de participantes que se pueden inscribirse pagando cuotas anuales.
Gracias a una red de distribución poderosa y semisecreta, Nicolosi ha hecho traducir sus libros en varios idiomas. La doctora Chiara Atzori, médica del Hospital de Sacco (norte de Italia) y que ha escrito la introducción de la versión en italiano del libro de Nicolosi, fue entrevistada por Apro.
-Podemos decir que usted impulsó la difusión de las teorías de Nicolosi en Italia?
-se le pregunta.
-Yo presenté sus textos y los divulgué a través una emisora católica, Radio María.
Aclara: “Le aconsejo contactar a Roberto Marchesini, psìcoterapeuta y presidente de Narth Italia, quien está directamente en contacto con la actividad clínica y seguramente es el más indicado para darle informaciones”.
Marchesini es un hombre cuidadoso: no confirmó la existencia de una sucursal en Italia, como tampoco el hecho de que él sea el presidente de la misma. Sabe también que ninguna asociación científica da cifras de cuántos pacientes se han “convertido” y que no existen estadísticas. Pero participó en eventos para difundir sus ideas. Es el caso de la presentación, el pasado 20 de junio, en Milán, del libro “ABC para comprender la homosexualidad”.
El libro, de 53 páginas, de la editorial religiosa San Paolo, relata un proyecto llamado “Objetivo Chaire”, que estaría siendo experimentado en Italia con la ayuda de un equipo de psicólogos, médicos y sacerdotes. Entre los colaboradores, se lee en el texto al cual este medio tuvo acceso, figuran los nombres de la Atzori y de Marchesini.
Punto focal de las teorías de Nicolosi es la idea de que la homosexualidad está basada en una relación desequilibrada con sus padres. Lo mismo pasa con las lesbianas: ellas han tenido protección débil de parte de su madre y así están buscando a la madre perfecta en relaciones lesbianas. La terapia intentaría redireccionar el impulso hacia relaciones no sexuales saludables con compañeros del mismo sexo, a través del terapeuta.
En el número de abril 2005 del semanario Autogestión, Marchesini publicó una entrevista que le hizo a Joseph Nicolosi, en la que el fundador explicó que es la terapia puede ayudar los homosexuales a convertirse en heterosexuales:
“Es un tipo particular de psicoterapia que se aplica a los individuos que quieren superar su atracción homosexual (…) La terapia reparativa estudia realmente a fondo las técnicas que son más eficaces para disminuir la homosexualidad de una persona y desarrollar su potencial heterosexual”.
Entre los líderes que profesan esta técnica figura James Dobson, quien cree que la homosexualidad puede ser curada en los adultos y prevenida en los niños. Dobson, que creó un asociación llamada “Focus on the family” –que transmite por radio a 220 millones de personas en 27 idiomas cada día–, ha sido señalado también por sus estrechas relaciones con la administración de George W. Bush, presidente de Estados Unidos.
¿Reparadora o destructiva?
No es una sorpresa que haya personas homosexuales que no aceptan su condición y deseen una vida heterosexual. Es increíble que existan médicos y psicólogos que prometen este cambio. El psiquiatra y psícoterapeuta Vittorio Lingiardi dista de compartir la opinión de los “curadores”, y asegura que la homosexualidad nada tiene que ver con desordenes psíquicos y que la terapia reparadora tendría consecuencias negativas en las personas que se oponen a este tratamiento.
Autor de decenas de artículos y libros científicos, entre los cuales destaca “Hombres enamorados (2002)”, “Homosexualidad y profesiones ligadas a la cura mental (2003)” y “Actividades de psicoanálisis y la homosexualidad (2004)” -éste le valió el premio anual de la Asociación de Psicólogos Americanos-, Lingiardi explica que las consecuencias médicas a la teoría reparativa pueden producir graves depresiones y hasta inducir el suicidio.
-¿Hay coincidencias entre los grupos que profesan las conversiones y la Iglesia?
-Si. La inspiración e identificación religiosa de estos grupos es muy fuerte. El problema es que hoy la separación Estado-Iglesia no es más un hecho consolidado.
-¿Quien apoya la Narth?
-La Narth no goza de apoyos institucionales; funciona en forma autónoma y se autolegitimaba.
Explica: “En 2000, la Asociación de Psiquiátrica Americanos (APA, por sus siglas en inglés) produjo un documento en el que condena la teorías reparadoras o de conversión, debido a la ausencia de datos científicos. Otras organizaciones desconocen la autoridad de la Narth, como American Academy of Pediatrics, l’American Medical Association, l’American Psychological Association, l’American Counseling Association, la National Association of Social Workers.
Sin embargo, un psicólogo holandés Gerard van den Aardweg -también miembro de el sección científica de la Narth- publicó en 2004 un peculiar manual titulado “Un camino para mañana – manual para la (auto) terapia de la homosexualidad”.
Convencido de que se trata de una conspiración de “una elite social que perdió la razón (…) mientras que la gente común considera la homosexualidad como anormal”, Aardweg considera la homosexualidad “un trastorno neurótico”, como “la depresión, las obsesiones, las fobias y otras anomalías sexuales”.
El caso de Exodus
Creada en Estados Unidos en 1976, de inspiración cristiana, Exodus inició un ambicioso provecto para difundir sus ideas y formar ‘sanadores’ de homosexuales. Desde que nació Exodus ha sido foco de atención, debido a su acelerada expansión, su estructura organizada: más de 150 sacerdotes ubicados en 17 naciones que se ocupan de organizar seminarios y sus escándalos.
Según el documental One Nation Under God (1993), realizado por Teodoro Maniaci y Francine Rzeznik, la Exodus fue objeto, en 1979, de un escándalo peculiar que sacudió los movimientos de los exhomosexuales. Involucrado sentimentalmente en una relación amorosa, Michael Bussee –uno de los cinco fundadores de Exodus– abandonó su cargo para escaparse con Gary Cooper, miembro de esa organización.
No fue el único caso.
En 1998, otro socio, John Paulks, exgay, publicó el libro “Not Afraid to Change (Sin miedo de cambiar)”, en el que cuenta su experiencia de conversión a la heterosexualidad. Ante el éxito del libro, la Exodus lo promovió a presidente. Él y su esposa, la exlesbiana Anne Edward, gozaban de grande fama cuando, en 2000, tomaron fotografías de Paulks en Washington mientras éste flirteaba, en una cafetería de homosexuales, con otro hombre.
La Exodus lo removió de su cargo.
En particular, la asociación puso en marcha un provecto educativo para formar y preparar a personas latinoamericanas, que quieren ayudar a combatir la homosexualidad. Para ello, organizan una serie de cursos que se realizarán en países de América Latina, como Venezuela, Argentina, Puerto Rico y México.
En América Latina, su sede central está en Cuernavaca, Morelos, donde se ubica también Courage.
El mes pasado, se llevó a cabo el último congreso de Exodus Latinoamérica en el Centro Evangélico Emanuel de la Ciudad de México. El próximo encuentro será en Argentina, del 6 al 12 de mayo de 2007. Fue ya titulado como “4º Capacitación de Líderes en el Área de Restauración Sexual y Relacional”. En el participarán conferencistas de Argentina, Brasil, Estados Unidos, México, Canadá y Colombia.
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