“Estamos en una nueva era en el trabajo de la defensa de los derechos humanos. Hoy sabemos todos que la creación de un orden internacional más justo y socialmente más inclusivo será posible solo si ponemos en el centro del debate el respeto de la dignidad de la persona humana, independientemente de la religión, del grupo étnico, del género, de la condición social, de las ideologías, que difieren en nuestra sociedad. Esto es un concepto más vasto de libertad, donde los derechos humanos representan el pilar fundamental junto a los del desarrollo social y económico de paz y seguridad”, dijo la presidenta Michelle Bachelet en su alocución sobre el tema “Derechos humanos, inclusión social y democracia”, en la inauguración del año académico 2007-2008 de la Universidad Roma Tres, con la presencia del presidente de la República italiana Giorgio Napolitano.

La alocución de la presidenta se produce cuando el país aspira a un puesto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En esa linea el discurso tuvo una fuerte mirada internacional. Dijo Bachelet: “Ninguna nación tiene garantías de seguridad y prosperidad si los derechos fundamentales de los ciudadanos son amenazados constantemente. Tener desarrollo y crecimiento sin considerar lo central de la persona humana, no solo es reprobable y viola los derechos de la humanidad, sino que es insostenible en el tiempo, como hemos visto en tantos conflictos que afligen a nuestro mundo”.
La presidenta chilena recorrió enseguida su experiencia como perseguida política: “Formo parte de una generación política que en edad muy precoz y a pesar de no tener participación política relevante en el proceso que desembocó en el golpe de 1973, enfrentó personalmente la persecución contra aquellos que pensaban distinto”. Bachelet, torturada y forzada al exilio, es hija del general Alberto Bachelet, fiel a Salvador Allende y por eso torturado y muerto en Villa Grimaldi, el más famoso centro de detención nacional.
“Nos hemos hecho adultos en esta batalla a pesar de la tristeza, hemos crecido como personas y hemos comprendido el significado real de la dignidad de las personas y hemos también visto qué es lo que puede ser la miseria humana en los ojos de aquellos que nos perseguían… Esta experiencia, esta vivencia son un patrimonio ético que nuestra generación da a las generaciones futuras con el fin de que nunca más en Chile ni en el mundo ocurra algo similar”, dijo Bachelet.
“Hoy hay lugares donde hay aperturas democráticas pero asistimos también a la pérdida de calidad de algunas democracias… la promoción y la protección de los derechos humanos debe ser un trabajo permanente”, sentenció Bachelet.
La presidenta chilena inauguró ayer su visita de Estado en Italia con una reunión en el palacio Quirinale con el presidente Napolitano. “En el curso de los años, también en los periodos más difíciles, nuestros pueblos estuvieron unidos por una sincera cercanía de ideales, por la plena convicción de la noble causa de la afirmación de la democracia y del respeto de los derechos humanos”, había dicho el jefe de estado italiano, haciendo homenaje “al trabajo humano” vivido por la misma Bachelet “en los tiempos de la opresión y del dolor para su pueblo, al coraje con el que ha enfrentado, como tantos demócratas, las pruebas de la persecución y del exilio y a concurrido a la lucha por la reconquista de la libertad”.
Esta tarde el primer ministro italiano Romano Prodi inauguraba en Farnesina, junto a Bachelet, la III Conferencia Nacional Italia-América Latina y el Caribe. Para mañana Bachelet es esperada en Siena, donde se le entregará el grado de Doctor honoris causa en medicina y cirugía. El 18 la presidente será recibida en el Vaticano por Benedicto XVI.
Fuente: MISNA
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