En Estados Unidos las obras de teatro sobre homosexualidad enfrentan temas cotidianos y sobre sus derechos. Temas como el VIH y la política están fuera, ahora se da más peso a los matrimonios, la paternidad y la adopción.
Gracias a los avances tecnológicos que el cine ha sufrido, pasó de mudo a sonoro, de blanco y negro a color y, ahora, de 2D a 3D. En este último paso, la industria del porno queer también está al día.